Resignación entorna mis párpados,
pero temor a perder la luz obliga a no cerrarlos.
Y comienzo a sobrevivir imaginando,
acostado en mi habitación, sereno,
que el espacio se hace ancho.
Escucho tus latidos,
que ralentizan los míos.
No siento que se apaguen,
solo acompasan tuyos queridos.
Te incorporas encima
y presión disfruto esperando de tu boca,
oxígeno que no es mío.
Alimenta con besos mi aliento consumido
y expande mis pulmones para mantenerlos vivos.
Pero chirriar al deslizar la puerta
despierta sueño que aún no ha dormido.
Tus latidos son mis débiles latidos y
tu presión mi falta de oxígeno
acompasados, alimentados por eléctricos artificios.
Tú que me diste vida, ¡maldito cobarde!,
¿dónde estás ahora para que te pida que la arrebates?
Tú que tanto me quisiste,
¿abandonas esta muerte anunciada?
Apagan la luz.
Cierro los ojos..
y me despido, quizás,
del último día de mi vida.
Severalnino's
No hay comentarios:
Publicar un comentario