no el de mi lengua sino el de mi amarga conciencia.
He aprendido a usar servilletas
para limpiar arrodillado mis labios
pero no alcohol para desinfectar
la tara de sentir por un acto el pecado.
Si te dijera que no sólo abrí la boca,
que también abrí a lo infiel mis ojos.
¿No dicen que sin estar cerrados no hay amor?
Si te dijera que paré el corazón mientras consumaba
por lo que muerto no cuenta como en vida
y sin ella no existió para mí aunque sucediera.
Pero no puedo... lo siento pequeño mío,
hasta privar de luz entorné mis párpados
y dejé como guía al cariño que sonoros
hizo de sístoles y diástoles mis latidos.
Te olvidé... te abandoné entre paréntisis
hasta que al degustar maná mis papilas
pasión delató al amor confundido
convirtiendo consciencia en introspección.
Qué inútil ahora abrazar al arrepentimiento
si es manco y a la culpa miento
al prometer dejarla entre sus brazos.
Qué desvergüenza anidar nuevamente en tu regazo
si de la cintura a las piernas no hay cobijo
para que este palomo cojo oculte como cría al vicio.
Entre garras me sentiré abandonado
a tu libre albedrío si me delata la mirada,
si reticente se muestra mi caricia de la tuya,
mientras libre decido si canto o callo,
si me perdono o castigo,
si tentado aguanto... o repito...
Severalnino's
No hay comentarios:
Publicar un comentario