gobernado por dos triunfantes dioses gemelos
a los que, como fiel devoto, postro mi psique:
Hipnos que en sueños aletarga verdad
bañándose en el río Lete de mi olvido
y Tánatos que da suave muerte quitándome la vida.
Hasta que moribundo sus hermanas Keres, al acecho
con garras rechinantes, aguarden la llegada de mi último aliento
sedientas de sangre y hagan de su batalla masacre
de mi mente para que muerta no retorne
al cielo al que todavía, a tu lado, se abraza.
Porque yo, aunque reniegue, soy el hijo de Edipo
travestido de Eris que aún en discordia ama al padre,
progenitor que del pedestal ha caído,
rompiendo y fragmentado el corazón
enquistado en trauma carnal irreparable
que con insaciable lujuria de hombres
amores fugaces inventa que le claven.
Pero tú, mi Asclepio, doctor que calma con ungüento
la ira de vivir en constante sufrimiento
por la culpa a la que la duda somete
y la cobardía que no hay dios que amaine,
ámame para que mi yo dormido despierte
y renazca del umbral de lo difunto renegando tiranías.
Que agnóstico quiero ser de toda banal creencia,
la que sólo engaña a la realidad cruenta,
y supremo coronarme de mi reino olvidado
para ser rey absoluto y reconquistarlo enamorado a tu lado,
alejado de deidades que manejen mi existencia
para hacerme cargo de mí mismo, de ti, de nosotros...
Severalnino's
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