Desafinan mis cuerdas perversiones,
esforzando entonar el querer,
himno descartado de las gentes que sollozan placeres
y pecan cariños infieles.
Ceguera de videntes que se niegan.
Sordos del oír afinado.
Mudos parlantes del amar cantado.
Mi garganta irrita voces tragadas
por no lanzarlas a la nada
que voluminosas tímpanos resienten,
amontonadas cantares enmudecen
y mísero hilo de voz superviviente,
entre el ruido de la muchedumbre,
desgraciado ni lo siente ni lo quiere.
Severalnino's
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