Olor leve a quemado del tren que las ha rozado.
Su viento sereno, reposado a su paso replegando mi camisa.
Juego a fantasías creando submundos, con pequeños seres que escondan allí guaridas.
Siempre al acecho, asaltando vagones en su hora de partida.
Criaturas que alimentan emociones positivas y salvaguardan aquellas que provoquen la caída.
Corretean por los labios resbalando, dibujando las sonrisas.
Trepan con sus flechas mejillas, sonrojando palideces.
Levantan telones en los ojos para darles vida.
Y llegados a la cima penetran en poblados bosques desde donde se lanzan acariciando y provocando risas.
Y los hombres dejan de ser hombres para convertirse en niños y en alegría su único sentido.
Pero atraca el tren que me dará destino.
Levanto el paso pesado que separa el andén del vagón.
Me incorporo.
Elevo la vista… y despierto en mi antagónico mundo de miradas esquivas, de tristezas y alegrías.
Severalnino's
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