y sentí la noche en que llovía
que caían lágrimas en mi tejado.
Llovías tú del cielo.
Y bendita se hacía gotera
que sobre mi lecho te manaba
salpicando gotas, al chocar,
mi cuerpo desnudo mojado de ti.
Eras sabor degustado en mi lengua,
agua que mi sed saciaba
y agua vida que de ti bebía.
Eras desliz en mis manos,
hidrato para mi piel calada
con el que el amor me hacías.
Eras yo,
era tú,
eras... simplemente lluvia.
Severalnino's
2 comentarios:
Me gusta lo que escribes. Conecto. Me emociona.
Victoria Enguídanos
Muchísimas gracias Victoria.
Me emociona que a alguien pueda hacer sentir cosas lo que escribo. Ya no solamente que sienta cosas bonitas, sino también que le despierte otras emociones pues pienso que la vida es, por suerte o desgracia, eso y muchas cosas más.
Un abrazo enorme para ti ya que creo que es una de las cosas más gratificantes que puede sentir el ser humano.
Gracias :).
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