Resbalan columpios en mi memoria,
patios de recreo vacíos de infancia,
corruptos de sinceridad clara
que ciegan a mis sesos vírgenes
de la franja entre neonatos recuerdos
a inútiles reminiscencias juveniles.
Se pregunta mi sexo estrechado
si no tendrá holgura por manos sucias,
ajenas a mis estados de conciencia,
relegadas a mi yo oculto,
posible ave fénix de la hipnosis,
que, mientras, se quema en el olvido.
Tengo el fruto maduro de experiencias
por detrás, inmaduro por delante
por castrar el pecado de lo común.
Porque mi biblia sólo relata un género,
salvo para parirme el de la mujer,
madre del punto inicial de mi universo.
Tengo hambre de amar al hombre,
despejado de incógnitas, involucionado,
desnudo de pensamientos penetrado.
Al creador preñando su semilla
y de alivio la semilla germinando
para dar a luz sus verdades.
Severalnino's
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